¿Cómo opera una organización criminal en Ecuador y cuál es su tasa de violencia? – Gabriel Ramirez

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En el siguiente análisis profundizamos en las características principales de las organizaciones criminales así como en las variables que las conforman. Además, y a raíz de los últimos actos violentos registrados en Ecuador, hablamos con mayor detalle del país latinoamericano. Ecuador cerró el 2023 con una tasa de homicidios de 40 homicidios por cada 100.000 habitantes y con cifras netas superior a los 7.000 asesinatos.

Con el fin de poder aproximar y explicar de mejor manera los diferentes tipos de organizaciones ligadas con el crimen organizado a nivel transnacional, destacan diferentes variables. A través de ellas, podemos comprender las acciones de las organizaciones ligadas con el crimen transnacional y que conforman las características propias de cada organización delictiva relacionadas.

Normalmente, el tipo de estructura es jerárquica estándar y su naturaleza está inspirada en los vínculos familiares, en la división de tareas según la experiencia, la utilización de medios como tecnológicos, la dedicación a más de una actividad delictiva y la recepción y transnacionalización de la actividad delictiva.

La clasificación referida por C. Jordá Sanz en ¿Cómo se organizan los grupos criminales según su actividad delictiva principal? describe la estructura jerárquica estándar de la siguiente manera:

Es una estructura piramidal con un líder o cúpula directiva y una fuerte disciplina interna, jerárquica regional. Además, se organiza en grupos que delinquen con cierta autonomía aunque subordinados a una cúpula directiva. Son grupos criminales que colaboran normalmente con un grupo central que actúa de nexo y se asocian de manera temporal para el sometimiento de actividades delictivas. Estos atienden fundamentalmente a habilidades, intereses o afinidades del grupo central y un número reducido de miembros conforman un grupo cohesionado con cierta estructura.

Frente a la clasificación dada por Jordá, también es importante destacar la localización y su ubicación geopolítica a nivel global y así entender las formas como interactúan. Respecto al crimen transnacional se puede explicar de mejor manera las formas en las que están organizadas las organizaciones criminales según su especialidad para incursionar dentro de la llamada economía del crimen organizado a nivel global.

Para el caso del Ecuador, se han realizado aportes centrando la atención frente a análisis de la corrupción y los logros alcanzados en el país en materia de ciberseguridad para combatir el cibercrimen. El análisis se realiza a través de breves diagnósticos relacionados con la organización y el funcionamiento del crimen organizado donde también operan prácticas ligadas con actos de corrupción que, para el caso de Ecuador, son visibles a partir del año 2020.  

A continuación, se mencionan los diferentes tipos de organizaciones vinculadas con el crimen organizado así como sus principales características:

  • Las formas de organización criminal a nivel continental que corresponde a Europa, Asia, África, Oceanía, América del Norte, América del Sur, Australia y Oceanía. Son continentes que cada uno presenta su propia dinámica y formas de organización criminal a nivel transnacional y dentro de sus respectivos países a nivel continental.
  • Se atribuye que la libre movilidad y circulación permiten una mayor presencia criminológica y el control fronterizo, así como también, el control policial y las acciones propias de cada país con los servicios especializados de inteligencia y contra inteligencia.
  • Otro aspecto es que las organizaciones criminales dan cuenta de niveles de organización y estructuras criminales complejos y jerarquizados lo que dificulta el accionar de las policías de los países aun con mecanismos de cooperación con la INTERPOL a nivel internacional.

El director ejecutivo de Europol, Rob Wainwright, afirma que «el crimen organizado es un negocio multimillonario en Europa y que está creciendo gracias a la expansión de Internet y las tecnologías móviles, la proliferación de rutas de tráfico clandestino, así como las oportunidades que ofrece la crisis económica global. Todas ellas han contribuido al desarrollo de una mayor amenaza». Al constituirse en un negocio millonario la economía del crimen se puede manifestar que lo expresado por Wainwright demuestra que el aporte económico para los Estados es significativo y lo expresado, tal como se señaló en líneas anteriores, no quiere decir que se esté en favor de la ilicitud del crimen y las organizaciones transnacionales.  

En cuanto a la presencia del crimen organizado en la región de América, en los últimos años, se ha demostrado que está asociado con la presencia de estructuras criminales vinculadas con el tráfico de drogas y de armas que están representadas por organizaciones criminales. Si hablamos de países concretos, está sobre todo centrado países centroamericanos como Haití, Nicaragua y el Salvador; mientras que a nivel de América del Sur corresponde a países como Colombia, Perú y Ecuador, con alta presencia de organizaciones criminales ligadas con la producción, tráfico y comercialización de drogas.

El caso de Haití es peculiar. Allí, las bandas criminales no solo incursiona a nivel urbano, sino que en la actualidad atacan a poblaciones rurales. Según los últimos datos, el país representa una tasa de homicidio con más de 40 personas por 100.000 habitantes. Un comportamiento que sin duda, experimentan nuevos cambios dentro de la geopolítica del crimen organizado. Actualmente, Ecuador ocupa el primer puesto. El caso criminológico está asociado con las limitaciones de estructuras estatales militares y policiales que se sienten mermadas con su accionar ante las organizaciones criminales transnacionales.

Uno de los principales factores es la presencia de la corrupción y que, en el caso de países como Ecuador, experimentan una especie de convivencia de Estado y gobiernos fallidos. Estos último se denominan así por su alta conflictividad social y la inadecuada gobernabilidad y gobernanza que se refleja en permanentes declaratorias de estados de excepción. Todo ello con el fin de salvaguardar la seguridad nacional interna frente a la presión y presencia de las organizaciones criminales que desde el año 2020 al 2023 han impactado en Ecuador.

En lo que se refiere a otras regiones, Asia es el continente con la menor tasa de homicidios y esa escasa incidencia está relacionada con la presencia y el traslado de las acciones criminales fuera de Asia. Respecto a la descripción del crimen organizado en África es el segundo continente con una mayor tasa de criminalidad organizada y muertes asociadas a la misma después de América. Según la Interpol. Nigeria y la República Democrática del Congo son los países que registran una mayor tasa de criminalidad.

En cuanto al perfil criminológico y la realidad geopolítica correspondiente a cada continente, es evidente que el patrón criminológico transnacional obedece a la clasificación realizada por Naciones Unidas. Este patrón está relacionado con delitos asociados con el tráfico de personas y de armas, mientras que el tráfico de drogas al parecer pasa a estar liderado en Latinoamérica.

Finalmente, se procede a realizar un breve análisis que corresponde al crimen organizado a nivel de Australia y Oceanía. El crimen organizado en ambas regiones no es muy significativo y lo que podría decirse que su ubicación y realidad geopolítica tendría una incidencia positiva para el crimen transnacional.

Análisis descriptivo de la presencia de las organizaciones criminales de Ecuador y las tasas de violencia

La Organización de Naciones Unidas contra las Drogas (UNODC) establece como parámetros de medición la presencia de las formas de violencia y la criminalidad que experimentan los países a nivel internacional frente a los homicidios, a través de tasas por muertes violentas por cada 100.000 habitantes. El indicador permite comparar las tasas con otros países y sin considerar el tamaño y la población que cada uno tiene.

En el caso de Ecuador, 2023 cerró con una tasa entre 39 y 40 homicidios por 100.000 habitantes y con cifras netas superior a los 7000 asesinatos. Estos datos ubican a Ecuador como uno de los países más violentos a nivel regional. Además, esto responde a una nueva dinámica y posicionamiento de las estructuras criminales de orden transnacional que dada la situación por la que atraviesa Ecuador como país vulnerable en su gobernabilidad, en su estado de derecho e inseguridad jurídica, la presencia de organizaciones criminales ligadas con los cárteles de la droga mexicanos imponen nuevos patrones culturales ligados con la economía del crimen. Estos inciden directamente con la presencia de estructuras criminales nacionales ligadas con las bondades y atractivos que presenta la economía ilegal del crimen organizado. En Ecuador, en el periodo comprendido entre el 1 de enero hasta el 2 de julio del 2023, se contabilizaron 3568 muertes violentas.

En el caso ecuatoriano y si realizamos un análisis comparativo de las tasas de muertes por cada 100.000 habitantes del Ministerio del Interior, se observa que el número de muertes y las tasas de homicidios del año 2023 fueron calculadas de acuerdo al promedio diario desde el mes de enero al 18 de octubre de 2023, para el periodo comprendido entre el año 2011 al 2023, según el siguiente gráfico:

Cabe destacar que si bien a nivel internacional, existen organismos encargados de monitorear la presencia de las formas como opera el crimen organizado, en el caso de Latinoamérica se registra que en 2022 entre los países más violentos figuraban Venezuela con una tasa de 40,4 y Honduras con 35,8 homicidios por 100.000 habitantes. No obstante, en el primer caso se atribuye a la forma de gobierno y el descontento social y, particularmente, a la alta movilidad humana que experimenta el país. Las formas de violencia social en Venezuela se trasladan a Ecuador, afectando así a su seguridad nacional a través de nuevas formas y tipos de violencia que imperan. Ante ello, también afecta la falta de ausencia de un efectivo análisis de prospectiva y de la geopolítica nacional.

Al tratar de abordar la presencia del crimen organizado a nivel nacional e internacional y su impacto global para la población del mundo, se puede atribuir que su reparto y especialidad criminológica responde a niveles de organización por diferentes regiones. Aun así, se desconoce el impacto que ocasionó la presencia del COVID-19 y que sin duda, permitió potenciar y experimentar un reingeniería del crimen organizado. Además, se prescindió de las herramientas presenciales para responder a nuevas lógicas del cibercrimen donde destacaban los ciberdelitos, ciberestafas o el ciberacoso, entre otros.

De ahí que, si se compara el impacto de la pandemia en función de cuestiones epidemiológicas y la presencia de los homicidios en el caso de Ecuador, se desprende que estos pasan a ocupar el cuarto lugar constituyéndose así en un problema de salud pública y no solo de preocupación frente a la seguridad nacional. Las formas criminológicas inciden con otras formas de violencia que atentan al Estado y por ende, modifican los perfiles epidemiológicos de la población del mundo y de Ecuador. Tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, la presencia de homicidios pasa a ser un problema de salud pública.

Finalmente, para el caso de Ecuador, la hipótesis a manejar frente a la presencia del crimen organizado depende en el mejor de los casos del uso del poder que le asiste al Estado con apego irrestricto a la ley. Así como de otros factores como las acciones propiamente policiales y militares de persecución a las organizaciones y estructuras criminales más vulnerables frente al Estado.

De no ser así, y dada la coyuntura electoral superada en Ecuador con el triunfo del presidente Daniel Noboa, se puede atribuir que cobra vigencia lo sustentado en otros análisis, al señalar que la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades y el subempleo generan frustración y desesperación y que a menudo llevan a las personas a la delincuencia. Por lo tanto, cualquier esfuerzo por reducir la violencia debe incluir una estrategia de desarrollo socioeconómica inclusiva.

gabriel alejandro ramirez

Gabriel Alejandro Ramirez

Abogado de profesión, sociólogo y Máster en Ciencias Internacionales y Derecho Internacional, Máster en Seguridad y Desarrollo con Mención en Gestión Pública y Gerencia Empresarial.

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