La corrupción, una amenaza global – Gabriel Alejandro Ramirez

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La corrupción no solo se trata de un problema local o nacional, sino que en gran medida es un problema regional e internacional. Diversas organizaciones con alcance supranacional han desarrollado instrumentos para combatir la corrupción a nivel local.

Los países agrupados en la Organización de Naciones Unidas han dado lecciones frente al mundo por aunar esfuerzos internacionales para combatir a la corrupción. Al existir instrumentos internacionales aprobados y ratificados por la mayoría de los países como es el caso de la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción y la Convención Contra la Delincuencia Organizada Transnacional, cuyo alcance es global, se entenderá que pasan a constituirse como vinculantes y de cumplimiento directo por el país.

Se puede decir que hoy más que nunca los instrumentos internacionales cobran gran relevancia. Esto se veía legitimado desde años atrás cuando el Ex Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan expresaba lo siguiente: “La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias negativas contra la sociedad, socava la democracia y el estado de derecho, da pie a violaciones de derechos humanos, distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas a la seguridad humana”.

A partir de este mensaje, se entendería la importancia y su compromiso expresado en vida para combatir a la corrupción, dado que esta trae consigo una serie repercusiones incuantificable por el daño que puede ocasionar en distintos órdenes a los ciudadanos a nivel global y que no respeta fronteras.

De allí que entre otros criterios que se han vertido con respecto a la corrupción, es menester resaltar lo expresado durante la Cumbre de los Líderes del Pacto Global, realizada el 24 de junio del 2004: “Se ha reconocido ampliamente que la corrupción es uno de los principales problemas que enfrenta el mundo en vista que es un gran obstáculo para el desarrollo, tiene una influencia corrosiva sobre la trama social y un riesgo muy costoso para los negocios de las empresas, la misma que puede conducir a malas gestiones ambientales, a socavar los estándares laborales y restringe el acceso a los derechos humanos más básicos. La corrupción política mina el imperio de la ley”.

Por lo tanto y de acuerdo con el informe de Pacto Global, las prácticas corruptas también acompañan el crimen organizado y permiten el tráfico de drogas. La corrupción es asociada con el lavado de dinero y transferencias internacionales ilícitas de divisas, las cuales a su vez pueden usarse como mecanismos de apoyo para los terroristas internacionales. Es más, el Banco Mundial afirma que la “corrupción se ha convertido en una industria de más de mil millones de dólares”. Se estima que en el sector privado los costos financieros extra, a través de las comisiones, agregan un 10% o más de los costos de los negocios en muchas partes del mundo.

Con respecto a la corrupción y el soborno hoy en día se dice que se constituyen en las nuevas amenazas globales por el impacto que estas ocasionan en distintos órdenes a nivel nacional e internacional. También que, virtualmente, todos los países han criminalizado el soborno cuando se comete a nivel local, nacional e internacional.

Entonces al reconocer que la corrupción no solo se trata de un problema local o nacional, sino que en gran medida es un problema regional e internacional, diversas organizaciones con alcance supranacional han desarrollado instrumentos para combatir la corrupción a nivel local. Así, es peligroso e impostergable no querer combatir la corrupción y no solo desde la esfera gubernamental, sino que, al contrario, los esfuerzos demandan la voluntad de todos los sectores y ello obliga también al compromiso que puedan desplegar el sector empresarial en sus respectivos países.

Esta realidad hace que se tenga presente el Informe del Fondo Global, ya que menciona la existencia de una serie de factores que han propiciado que la comunidad empresarial tome una posesión más fuerte contra la corrupción. La confianza de los inversores públicos se ha visto erosionada por una ola de escándalos en relación con la ética empresarial, donde una gran cantidad de casos de sobornos de alto nivel y saqueos estatales se están investigando y procesando a través de la justicia.

¿Es la corrupción una violación de los Derechos Humanos?

Adicional a los instrumentos esbozados de lucha contra la corrupción, conviene explicar la preocupación que se viene suscitando sobre el nuevo problema global, correspondiente a la importancia de la Corrupción y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Los Tratados y los Acuerdos internacionales aprobados al más alto nivel contra la corrupción, no hacen sino expresar una importante novedad en Derecho Internacional.

De allí que, ante la internacionalización de la lucha contra la corrupción, que de manera vertiginosa se está desarrollando a nivel regional, interregional y mundial, esta ocasiona indudables efectos sobre los países, particularmente en aquellos donde las prácticas se habían institucionalizado y habían generado una especie de costumbre o subcultura. De modo que comprometería y comprende a diversos sectores económicos, sociales y políticos que consideraban como natural y necesario dichas prácticas.

Ante el nuevo enfoque realizado y al preguntarse si constituye la Corrupción una Violación a los Derechos Humanos, se aprecia que la vigencia de los derechos humanos requiere del funcionamiento pleno de la democracia, del desarrollo económico integral y sostenible, del imperio de la justicia y de una ética pública respetuosa de la dignidad e igualdad de los derechos humanos y de los pueblos.

Este punto de vista se podría equiparar a la expresión de que los Derechos Humanos siempre tendrán implícito una supremacía al momento de ponderar. Esta apreciación cobra mucha fuerza dentro del reordenamiento jurídico en el caso de Ecuador, dado que la Norma Suprema se presenta como garantista de derechos y de justicia, la misma que se sustenta en el nuevo modelo neo constitucionalista. Esta garantía otorgada desde el Estado busca prevenir y luchar contra la corrupción para crear condiciones favorables y facilitar la realización de los derechos humanos.

Instrumentos y organizaciones que luchan contra la corrupción

Los Instrumentos Internacionales que se han emanado contra la corrupción y el soborno se observa que en la última década buscan responder ante una nueva amenaza global, realidad que para entender su alcance es oportuno señalar lo indicado por Patricia Cantellano, Secretaria de Relaciones Exteriores del Gobierno de México: “La Corrupción, es como el cáncer, un mal que destruye desde las entrañas. Al socavar los pilares de la sociedad – las normas que las rigen y las instituciones que las sostienen – acaban finalmente con distorsionar las relaciones entre sus miembros y dañar gravemente la vida de una nación”.

Los principales instrumentos internacionales que se deberá tener presente para combatir la corrupción son:

  • La Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción.
  • La Convención Interamericana contra la Corrupción (CICC).
  • La Convención de la (OCDE) para combatir el Cohecho de Servidores Públicos Extranjeros en Transacciones Internacionales.
  • Los Tratados Internacionales que con seguridad son adoptados y ratificados por la mayoría de los países con el fin de aunar esfuerzos para frenar y combatir el flagelo de la corrupción. La corrupción tiene alcance transnacional, es difícil de controlar y terminar con ella por los tentáculos que tiene y penetra, sea esto dentro de la esfera pública y privada, trayendo consigo una serie de impactos incuantificables de todo orden frente a los ciudadanos.

En cuanto al alcance de los instrumentos internacionales mencionados, se puede resumir la importancia que tienen conocer la Guía para el Manejo de la Convención Interamericana contra la Corrupción (CPCCS., 2009) que busca promover y fortalecer en cada uno de los Estados Parte, el desarrollo de los mecanismos necesarios para prevenir, detectar, sancionar y erradicar la corrupción; así como promover, facilitar y regular la cooperación  entre los Estados Partes a fin de asegurar la eficacia de las medidas y acciones para prevenir, detectar, sancionar y erradicar los actos de corrupción específicamente vinculados con tal ejercicio.

Nuevas amenazas en la época de la globalización

En la actualidad, asumiendo que se vive la época de la globalización y donde los cambios son vertiginosos en el ámbito de la tecnología y de la información, estamos expuestos a una serie de amenazas globales y poco visibles asociadas con la corrupción transaccional como son la presencia de las amenazas de la seguridad cibernética o del ciberespacio y de la denominada ingeniería social. Debido a su alcance e impacto, traen a la par una serie de connotaciones que configuran nuevos riesgos en mayor grado que las mismas prácticas de la corrupción, el soborno y toda práctica desleal que puede afectar a todo tipo de actividades económicas, sean de bienes o servicios ligadas por el tipo de empresas.

Las pequeñas, medianas o grandes empresas corren el riesgo de verse mermadas en su capacidad de resiliencia por las nuevas amenas transnacionales y del ciberespacio, que concentran su atención en atentados a los sistemas de información, la seguridad jurídica y la propia intimidad de las personas y la vida jurídica de las empresas, sumándose a ello prácticas novedosas ligadas con la ingeniería social.

Asumiendo que hoy en día, el mundo está expuesto a nuevas formas de amenazas antrópicas provocadas por el hombre y las que se denominarían híbridas (terrorismo, tráfico de drogas y estupefacientes, tráfico de armas, blanqueo de capitales, tráfico de órganos y de trata), también se observa que se configuran nuevas amenazas que van más allá de la típica corrupción desde su accionar a nivel nacional e internacional. En este sentido, también es necesario concentrar la atención en las nuevas tensiones de orden global que giran alrededor del ciberespacio y que tienen que ver con la Ciberseguridad, la Ciberdefensa y la Ingeniera Social.

Las PYMES pueden presentarse poco resilientes y verse afectadas en sus bienes e inversiones, puesto que pasan a ser, en la actualidad, el nuevo blanco del crimen organizado a nivel nacional e internacional. Esto es así porque no confieren la importancia que ello demanda y, en la práctica, es aún más difícil actuar en comparación con las propias prácticas ligadas con la corrupción y el soborno. Las nuevas formas de delinquir están asociadas con el denominado cibercrimen y con la llamada Ingeniería Social.

gabriel alejandro ramirez

Gabriel Alejandro Ramirez

Abogado de profesión, sociólogo y Máster en Ciencias Internacionales y Derecho Internacional, Máster en Seguridad y Desarrollo con Mención en Gestión Pública y Gerencia Empresarial.

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